Un puto
Me parece increíble que hace tres meses me estaba puteando abiertamente con el Puto Lindo, con ese pelado tatuado, gigante, que cada vez que lo veíamos entendíamos que alguna controversía habría, que algo pasaría y sin duda daría comentario.
Las personas se van, hasta las más fuertes, tenaces, hasta las que miran a la cara a la muerte cada día y le sonríen picaronamente, aquellas que viven la vida sin más y dejan de ser un número en cada palabra que dicen. Son esos personajes que admiramos, los que se mueren solo de cuerpo pero quedan eternos en nuestras mentes, donde sus creaciones pasan a la infinitud del tiempo, y al escuchar su voz volvemos a revivirlas, es curioso que esas personas tengan muertes trágicas, como si nos dieran una sacudida más antes de irse, de partir a predicar su locura en otro plano.
Ese sacudón feroz, como un eletroshock es lo que me impresiona y me deja sin palabras, equivale al grito de.
Sigo sin creer que hayas sido la persona más inaccesible conocida y al mismo tiempo la más abierta. Sigo sin creer que no nos hayamos conocido en persona pero que tu recuerdo quede plasmado para siempre en las letras de millones de monitores, sigo sin creer que no estés cuando podemos ver tus videos y ahí estás... vivo, más vivo que yo y que todos, ¡Sigo sin creer que te hayas ido cuando parece que estás acá más que nunca en la vida!
¿Que va a ser de mi ahora que tu última voluntad fue decirnos?
¡VIVAN HIJOS DE PUTA, VIVAN!
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Es curioso que muchas veces mi vida parezca una especie de libro ya publicado en el cual solo voy haciendo anotaciones garrapateadas al margen. Mi vida misma no deja de soprenderme cada vez con cosas nuevas, como si a cada un par de meses tenga que surgir una prueba dificil para ver qué tan fuerte me volví en las anteriores.
Sucede que hace un par de meses que vengo tirando en donde vivo, ya convencido de irme recibo un visita que terminó estallando en violencia verbal anoche, horas antes de una de las presentaciones personales más importantes que mis cortos 21 años hayan visto, y horas antes además, de otra presentación en una materia.
Es increíble lo que ha pasado en este puñado de meses que me tuvo alejado de mi buen blog, hoy esta noche finalmente me doy cuenta que es necesario escribir, es mi espacio de descarga, justamente mientras mis ojos iban y venían desde otros en frente hacia unos barcos descargando containers, hablaba de lo que escribía... "de lo que escribía". Que bueno es decir, "de lo que escribo".
La historia de mi nueva visión es interesante también, y como voy notando que la gente que me rodea en realidad no es tan mala, y la que me rodea un poco más allá resulta ser una larga camionada de pelotudez envasada en grageas. Voy notando al mismo tiempo como personas que parecían ser de un color claro, terminaron siendo oscuro y así, el arte de abandonar el orgullo y de abrir las orejas se lleva en fuego y sangre nuestros principios más arraigados.
De gritar a escuchar gritar, de hablar como un loro al que se le confundió el alpiste y se le dió anabólicos, y así, toda una odisea.
Yo vuelvo che, ma' si, ahora que se que hay gente que me lee estoy obligado a servirles detalles jugosos y material invaluable de esta que lo llamo la "Película de todos los días" mi vida, una sola. Les juro que si tendría que escribir un libro, ya me empezaría a pelear con el editor sin dar la primera letra.
Les dejo algo "re copado" para que "escuchen", no se olviden de ser grossos y hacerse una cuenta de Wixi, pidanme una cuenta, me contestan una serie de preguntas cortitas y disfrutan del laburo de varios.
Miren lo que hace una empresa más seria que el carajo, para ablandar el corazón geek:
Hey vos!
Muchos twitters: Twittbaires
La última vez que sentí nombrar "Twitter" mezclado con alguna otra palabra fue allá por principio de año en el Twestival, evento en el cual conocí a mucha gente que esperaba reencontrar pronto.
Y ese reencuentro se dió anoche en el Twittbaires, festival que lleva como única bandera salir de joda, pasarla bien, sacarnos de las tibias emisiones de nuestras pantallas LCD e interactuar con personas de carne y hueso.
Al menos desde mi punto de vista, por alguna razón que no recuerdo terminé enterándome que esta fiesta se iba a hacer y ya estaba decidido que iría.
Luego de salir de la facultad, ya con 2 horas tarde al evento, llegué a mi depto. y en 15 minutos resolví si realmente iría o no, así fue que más rápido que mujer en liquidación de ropa llegué a Thames 1335, pero gracias a la ayuda de un cuidacoches logré ubicar el pintoresco bar.
Allí, en Jah bar me crucé con las esperadas caras conocidas del Twestival, quienes gentilmente me invitaron a sumarme a su círculo y allí pasé toda la noche, corta para mí por cierto, a eso de las 2 de la mañana estaba guardado en mi cama, a sabiendas por supuesto, que al Twittbaires le quedaba (y le quedó) mucha joda por ofrecer y mucha diversión a granel.
Personajes, personalidades, gente y las infaltables vacías caras "conocidas" se mostraron en ésto, estas cosas que entre cerveza y charla convierten en algo humano a la fría e interminable red que denominamos: Internet, sumada a la nueva búrbuja lucrativa y delimitadora que se llama web dospuntocero, sociabilidad, instinto gregario, impulsos humanos en fin, excusados esta vez gracias a la iniciativa de un sitio y de personas concientes que allá afuera de las bambalinas de silicio, está la verdadera red social.
Espero que haya otro Twittbaires muy pronto, por que lo mejor de una reunión en la que no conocías a casi nadie, es la que le sigue, donde ya captaste los códigos o al menos, jugás más de local que de visitante.
Y para el que pregunta ¿Qué tiene de divertido un montón de gente que se junta por "una página de Internet"?
Mi respuesta: Te lo cuento en el Twittbaires, 3ra edición.
Saludos!

